viernes 14 de mayo de 2010
Puta madre.
Puteamos, noble mujer, porque la noche nos apaña en el pasto, nos facilita el movimiento lingüístico. Puteamos por la jornada que nos tiene atados a la amargura presente, alevosamente. Puteamos por los ausentes y por los no ausentes. Puteamos con ganas, con furia, con euforia, con entusiasmo e ira. Gritamos maldiciones a tontas y a locas gracias al porvenir detractor del demonio. Vituperamos, puteamos a los infelices que nos contagian con su estado existencial. Puteamos porque cuando lo hacemos estamos invocando un sinónimo de su nombre. Puteamos, pues nos gana el coraje y queremos irnos en un viaje catártico al lugar de donde provenimos. Puta madre para todos los que nos tiran abajo, para las malas compañías y para quienes no están y deberían estarlo.
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